Mi amigo el robot

(Ilustración: Pablo Blasberg)

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A medida que crece y gana autonomía, el comportamiento de un niño se vuelve más imprevisible para un padre: se puede controlar la educación, pero no lo que el niño hará con ella. Incluso, a partir de cierto umbral de madurez, el joven será considerado socialmente como responsable de sus actos. Tal recorrido (hasta ahora, patrimonio exclusivo de la humanidad), está llegando al reino de la inteligencia artificial, una de las áreas de investigación de ciencias de la computación. Son cada vez más los programas que utilizan información del entorno para tomar decisiones en base a instrucciones previas. Esta interacción con el mundo material puede darse a través de un brazo mecánico, un auto, un robot, una heladera o un código que nos indica qué música nos gustará en base a elecciones previas. Sigue leyendo

La utopía tecno de salvarse solo

El planeta está en problemas. Aumento de la temperatura global, extinción acelerada de especies, desertificación. ¿Hay solución? Sí, dicen algunos. La tecnología, la informática, el big data y los algoritmos salvarán nuestras vidas. Pero alcanza con escarbar un poco para descubrir que algo huele mal en Silicon Valley. Hay tecnoutopistas que se preparan para el colapso ambiental: construyen bunkers, guardan comida, armas y municiones. ¿Se puede armar un santuario en un mundo contaminado? ¿Se puede estar seguro en el capitalismo?

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La democracia en el laboratorio

EE.UU. La empresa Cambridge Analytica recurrió a nuevas técnicas para diseñar mensajes personalizados durante la última campaña electoral. (Platt/Gina/AFP/Dachary)

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El caudal de información sobre los usuarios que acumulan las empresas de Internet, utilizado hasta ahora para hacer publicidad, sirve también para influir en las decisiones de los votantes. Los casos del Brexit en Gran Bretaña y el triunfo de Donald Trump.

Golpear puertas para ofrecer productos, completar encuestas, difundir una religión o sugerir un candidato puede ser una tarea ingrata por la baja probabilidad de captar la atención del interlocutor. ¿Qué pasaría si existiera una aplicación capaz de indicar qué timbre es inútil llamar, quién es el dueño de casa, sus ingresos, sus gustos, inclinaciones religiosas o políticas y las de sus amigos, familia, consumos culturales, etcétera. Con ese arsenal de información resultaría mucho más simple saber qué decir y qué callar a la hora de convencer. Sigue leyendo

El mercado laboral del futuro

(Leer en Cash de Página/12)

Por Esteban Magnani

La tendencia a reemplazar mano de obra humana por robots se está consolidando. Las patentes se han triplicado en la última década y se abrió el debate acerca de su regulación.

Foxconn es una gigantesca empresa china de más de 1,3 millones de empleados, proveedora de grandes transnacionales como Apple, Dell o Sony. Allí se producen algunos de los gadgets más famosos en occidente, sobre todo los iPhone. Las condiciones de trabajo son duras: en 2010 al menos 15 empleados desde los pisos altos del edificio para terminar con sus vidas. El tema generó revuelo en el Primer Mundo, donde recordaron por unos instantes que los productos que consumen y descartan son frecuentemente hechos en pésimas condiciones del otro lado del mundo. La empresa argumentó que la tasa de suicidios promedio es alta en China pero igualmente tomó dos medidas para resolver el problema: por un lado colocó redes en la planta baja que redujeron la cantidad de suicidios concretados y por otro comenzó a comprar robots para remplazar la mano de obra humana. De esa manera también limitaron las posibilidades de huelgas como la que paralizó una planta de casi 80.000 empleados en 2012, la que terminó con 40 heridos. En 2016 la estrategia de largo plazo quedó clara cuando Foxconn sumó la mayor cantidad de robots de una sola vez: 60.000.  Sigue leyendo

Internet comunitaria

Esfuerzo colectivo. Instalación de una antena en la región de Pampa de Achala.

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Siete localidades de las sierras cordobesas están conectadas a través de redes libres, construidas localmente y con diseño y mantenimiento a cargo de los propios usuarios. Un modo de comunicación que elude a las grandes empresas globales.

A fines de los 70 y comienzos de los 80 un grupo de desarrolladores informáticos creó el Protocolo de Internet (IP), un lenguaje común que permitió comunicar las pequeñas redes existentes: así nació Internet. Desde entonces la red comenzó a crecer y a conectar pares entre sí, sin grandes mediaciones. Esa Internet inicial proponía un modelo de comunicaciones descentralizado que abría el juego a cualquiera con conocimientos y recursos para sumarse. Sigue leyendo

Las patas 2.0 de la mentira

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Pablo Blasberg

Generar noticias falsas es una nueva fuente de ingresos y capital político que tiene en las redes sociales un campo de acción casi ilimitado. A este fenómeno alude el neologismo «posverdad», considerado como una de las palabras del año 2016.

Por Esteban Magnani
Durante la última campaña presidencial en los Estados Unidos, Donald Trump aseguró que el día del ataque a las torres gemelas en 2001 vio «en Nueva Jersey, miles y miles de personas en las calles festejando mientras el edificio caía». Sus palabras, lanzadas en el calor de un discurso de campaña, generaron una ola de críticas; Trump, lejos de desdecirse, dio más detalles durante una entrevista televisada: la explicación del fenómeno era la «numerosa población árabe» de Nueva Jersey. Fue inútil que el entrevistador insistiera en que la policía negaba semejante manifestación. De más está decir que no existen videos ni otros testimonios verosímiles de tal muestra de regocijo frente a una desgracia nacional. Sigue leyendo

Sin volante

Tesla. La empresa creada en 2003 y especializada en autos eléctricos es una de las líderes en la carrera por lanzar un vehículo autónomo. (Isopix/Rex Shutterstock/Dachary)

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La competencia por producir el primer auto capaz de conducirse solo en forma segura enfrenta a las principales empresas automotrices y a compañías surgidas del mundo digital. Riesgos de un desarrollo tecnológico cuya utilidad aún está en debate.
Esteban Magnani
 
En los próximos años las publicidades de automóviles deberán reinventarse. Ya no podrán mostrar unas manos acariciando el volante mientras la mirada atenta del conductor recorre el paisaje abierto; más bien presentarán familias jugando o atentas a una película mientras surcan el espacio en su vehículo. Lo que hasta hace unos años las publicidades llamaban «el placer de manejar» está en vías de transformarse en «el placer de no manejar». Sigue leyendo