De la A a la Z

California. Sede de Google Inc en Mountain View. La empresa está valuada en 500.000 millones de dólares y solo es superada por Apple. (Getty Images)

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El imperio Alphabet
Desde satélites o autos voladores, hasta investigaciones para vencer a la muerte: todo es posible en el universo Google. La corporación, que cambió de nombre y no para de diversificar sus inversiones, es hoy un actor de peso en la geopolítica mundial.

El fenómeno Pokémon Go volvió a poner sobre la mesa el vínculo entre Google y el aparato de defensa y de inteligencia de los Estados Unidos. La maraña es intrincada, pero vale la pena repasarla: en algunas notas aparecidas en los últimos meses se recordó que Niantic, la creadora del juego, es una «startup» que surgió de Google. Su director general es John Hanke, quien en 2001 había fundado Keyhole, una empresa especializada en datos geoespaciales. Como consta en el sitio de la CIA, Keyhole recibió inversiones de esa agencia de inteligencia para su proyecto. En 2004, Google adquirió Keyhole y la utilizó como base para el conocido mapa virtual Google Earth, proyecto que dirigió Hanke. Años más tarde, el mismo Hanke formó Niantic, empresa que en 2012 lanzó Ingress, un juego donde cualquier persona puede sumarse desde su celular a una competencia, por controlar la ciudad. Durante la competencia los jugadores envían datos precisos de la geolocalización de lugares de interés de todo el mundo. Esa fue la información que le permitió a Niantic lanzar Pokémon Go (junto con Nintendo y The Pokémon Company) y recopilar aún más datos geolocalizados que incluyen, por ejemplo, fotos de las casas de los jugadores: alcanza con ubicar un Pokémon en algún punto ciego para la tecnología actual y en instantes recibirá fotos del lugar para sus archivos. La información es poder; estas empresas y sus socios lo acumulan en cantidad. Sigue leyendo

En el mundo digital, “lo que es gratis no es malo; es diferente”

(Ver en Diario la Opinión)

El director de la Licenciatura en Medios Audiovisuales y Digitales de la UNRa, sostuvo que promocionar el uso de software libre es una manera de apostar al conocimiento local. Además, defendió la era Wikipedia: “el conocimiento erudito, es muy valioso. Pero también está el conocimiento que empuja desde abajo, que también lo es”.

Así como a veces el uso de la tecnología puede volverse dañino, detrás de buenas voluntades no puede haber otra cosa que no sea algo positivo. Al menos eso sostiene una corriente del mundo digital que confía en el aporte colaborativo para el conocimiento, una manera de asegurar el acceso gratuito al saber y garantizar el constante desarrollo de la ciencia.
Se trata de la denominada “Cultura Libre”, que desde hace años viene promocionando el uso de software gratuito, donde cada usuario tiene la posibilidad de mejorar la funcionalidad de lo que usa, compartirlo con el resto de los usuarios del planeta y, de esta manera, contribuir al desarrollo local. Es decir, una opción que se vincula no sólo a una cuestión de ahorro monetario, sino a cómo las sociedades planifican el desarrollo de su conocimiento. Sigue leyendo

¿Internet versus medios tradicionales?

(Ver en Rafaela Noticias)

1° FESTIVAL DEL CULTURA LIBRE EN LA UNRA

VIDEO. “Lo que está pasando con Internet como soporte, es que está imponiendo una lógica propia que tiene que ver con su lógica comercial y con su modelo de negocios, y que le está marcando la cancha a los medios tradicionales. Se está produciendo una especie de terremoto en ese sentido. Algunos están viendo como aguantar, pero son momentos de muchísimo cambio, y es difícil cuál va a ser al conclusión”, expresó Esteban Magnani. Sigue leyendo

Tecnobaba

Cuando te llama por décima vez un proveedor de internet para contarte sobre una oferta irresistible cuando estabas en la otra punta de la casa lavando los platos, querés matar. Sabés que todas las promesas que te susurran al oído se desvanecerán apenas te la pongan (a la promoción). A fuerza de experiencias previas uno se inmuniza frente a esos gestos de amor corporativo. No importa si son bancos, compañías de celulares, candidatos políticos, prepagas, los demoníacos servicios de emergencia médica: solo quieren sacarte algo para no devolvértelo nunca más, a menos que estés dispuesto a pasar mil horas en el teléfono para que te dejen de debitar la plata de la tarjeta. Sigue leyendo

Cadena de valor

Orgullo. Vehículos, máquinas y una nueva fábrica, frutos del esfuerzo de los asociados.

(Ver en revista Acción)

Durante la década de los 90, un nuevo tipo de sujeto se sumó en masa al paisaje urbano: en un contexto de gran desocupación, ejércitos de personas llegaban por las noches a las grandes ciudades para juntar los kilos de materiales reciclables necesarios para pagar la comida del día siguiente o, en un buen día, un poco más. Con el paso del tiempo, algunos comprendieron la necesidad de organizar ese trabajo precario para darle sustentabilidad: una de las herramientas más elegidas para lograrlo fue el cooperativismo. Algunas cooperativas lograron ser subsidiadas por un Estado capaz de comprender la importancia ambiental de esta labor, y otras encontraron cómo agregar valor a su trabajo por medio de la innovación constante. Este último camino es el que tomó la Cooperativa Creando Conciencia, nacida en el año 2005, cuando un grupo de vecinos de Benavídez y otras localidades vecinas en la zona norte del Gran Buenos Aires necesitó pensar alternativas para los cartoneros que andaban por el barrio, por un lado, y enfrentar el creciente problema de la basura, por el otro. De allí surgió la propuesta de retirar los materiales reciclables una vez por semana en uno de los barrios cerrados de la zona, actividad que comenzó en 2006 con un primer grupo de trabajadores, quienes capacitaron a los vecinos para que separaran correctamente los materiales. Sigue leyendo

Queremos tanto a Linux

Centro Cultural San Martín. Como en cientos de ciudades, en Buenos Aires se realizó este año el Festival de Instalación de Software Libre. (gentileza Flisol)

(Nota de Revista Acción)
Elegido por millones de programadores en todo el mundo, con una lógica abierta que democratiza el acceso y ofrece más seguridad, el sistema operativo creado por Linus Torvalds cumple 25 años. El valor estratégico del software libre como política de Estado.

A mediados de 1991 un joven estudiante finlandés llamado Linus Torvalds compartía a través de una flamante Internet su nuevo proyecto: «Un sistema operativo libre». Con ese humilde mensaje nació hace 25 años uno de los pilares sobre los que se apoya el mundo digital. El secreto de su gran proyección internacional fue una lógica abierta que democratiza el acceso a la tecnología, libera el conocimiento y ofrece más seguridad.
Las razones de su éxito pueden rastrearse hasta la prehistoria de la informática, cuando los programadores escribían el código capaz de hacer funcionar a las computadoras y lo mostraban a sus compañeros de la misma manera que una familia comparte recetas de cocina. Sin embargo, ya a fines de los 70 y principios de los 80, los Bill Gates, los Steve Jobs y otros comprendieron que en ese código se escondía una fuente de dinero. No se equivocaron: tomaron ese conocimiento, lo desarrollaron, lo cerraron en un paquete que impedía ver cómo estaba hecho, lo cercaron con licencias y comenzaron a cobrar permisos para su uso. Con esos ingresos construyeron imperios corporativos como Microsoft o Apple en unas pocas décadas. Sigue leyendo

La colaboración como negocio

(Artículo aparecido en el Nro 9 de Review, Revista de Libros.)

Cuando el saber se especializa, crece el volumen total de la cultura. Esta es la ilusión y el consuelo de los especialistas. ¡Lo que sabemos entre todos! ¡Oh, eso es lo que no sabe nadie!” Antonio Machado, Juan de Mairena I

trabajocolaborativo

La cita de Machado sintetiza con exquisitez un problema irresoluble para la humanidad: a medida que crece el volumen acumulado de saberes, resulta más difícil articularlos de manera útil. Así es como el conocimiento se especializa, fragmenta y desconecta: los naturalistas capaces de abarcar todo el mapa de la cultura científica con su mirada se extinguieron irreparablemente en el siglo XIX. Nada queda ya de ellos.
Sin embargo, la utopía de disponer de un saber de múltiples fuentes, coordinado y accesible para todos ha vuelto en las últimas décadas en clave digital gracias a Internet, esa suerte de memoria externa pero cada vez más propia. La posibilidad de sistematizar, compartir, reelaborar y distribuir el conocimiento de forma más democrática es una de las grandes promesas de la red de redes y parte de una utopía tecnológica que resuelve los problemas de la humanidad. Por desgracia, no todos están de acuerdo en que será tan fácil y ven en esa utopía un “solucionismo tecnológico”, tal como lo llama Evgeny Morozov. Según este investigador bielorruso, se está instalando una nueva narrativa que abreva en la lógica del policía bueno y el policía malo: “Wall Street predica la penuria y la austeridad; Silicon Valley exalta la abundancia y la innovación”. Serán los héroes de remeras monocromáticas y jeans quienes resolverán las contradicciones del capitalismo con buenas apps y bases de datos.
¿Qué pasó? El trabajo colaborativo coordinado de la sociedad comenzó a verse como una nueva fuente para revolucionar el mundo de los negocios. Como suele ocurrir, el capital logró inseminar con su propia lógica incluso aquellas alternativas que parecían en condiciones de resolver sus problemas intrínsecos. Es en esta tensión donde se construyen nuevas formas de distribución del conocimiento, pero también de despojo de bienes comunes y apropiación de rentabilidades extraordinarias con inversión reducida. Pero vayamos por partes.

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Redes Sociales ¿una democracia a medias?

(Ver nota original en diario Castellanos)

En la jornada de ayer el licenciado Esteban Magnani disertó ante un importante número de estudiantes de la Universidad Nacional de Rafaela. El objetivo del encuentro fue acercar a los estudiantes una mirada diferente de la actualidad en relación con las redes sociales. En esta oportunidad el Lic. Magnani en diálogo con el segmento radial “Nada Personal” de Radio Universidad proyectó “siendo una carrera de medios, me interesa que los estudiantes analicen el panorama actual de los medios de comunicación con las redes sociales”.

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