Archivo de la categoría: Ensayo

¿De quién es la máquina?

Una amiga se compra una máquina y me pide que le instale un Ubuntu. Recibo la flamante compu dispuesto a instalar la versión pedida de GNU/Linux, algo que pese a ser un humilde egresado de la Facultad de Ciencias Sociales, he hecho varias veces. Entro y descubro que no sé ni cómo manejarme en el Windows 8 que trae. Tengo que esforzarme para hacer algo tan básico como… ¡bootear desde un pendrive! Sigue leyendo

La falacia naturalista

(Leer nota en Página/12)
Falsos argumentos y sentido común

El sentido común es una construcción social que los seres humanos elaboran a través del tiempo y en contextos específicos. Desde esta perspectiva, la falacia naturalista se perfila como argumento válido cada vez que asocia lo natural con “lo bueno” y selecciona comportamientos animales como si pudieran servir de ejemplo para el hombre. Sigue leyendo

¿Para qué lo vas a usar?

(Ver en Tiempo Argentino)
Aunque el marketing exacerbe la adicción a la novedad, es posible valorar los adelantos tecnológicos desde otra perspectiva.

Por: Esteban Magnani

Tengo un amigo geógrafo al que una vez le pregunté, para molestar, cuál es la capital de Madagascar. Cuando respondió que no sabía, le expresé mis dudas acerca de su dedicación y rigor en la facultad. Como licenciado en Ciencias de la Comunicación, cuyo campo de conocimiento específico nadie conoce (ni siquiera los comunicadores), es fácil darse esos gustos. Sin embargo, las cosas cambiaron para mí: desde que salgo en la TV Pública hablando de tecnología, distintas personas se me acercan para preguntarme cuándo llega el S5 o si existe un antivirus para el Nokia no sé cuánto. Adivino la expresión de desilusión contenida, casi horror, que atraviesa a mis interlocutores al contestarles que no tengo idea. No me atrevo a decir que ni siquiera me interesa conocer la respuesta, probablemente me considerarían un fraude. Sigue leyendo

Tribulaciones de un izquierdista en busca de la clase obrera

(Ver en el Puercoespín)

Soy un producto de los 90’ –aclarémoslo desde el principio para que se entiendan unas cuantas cosas. Era uno de esos zurditos que trajinaba las sedes de la Facultad de Sociales con su pelo largo y el morral al hombro cargado con apuntes que explicaban, entre otras cosas, a la clase obrera. Como la distancia entre práctica y teoría es cruel y mucha, al igual que la mayoría de mis compañeros nunca había pisado una fábrica. Ahora, cuando doy clases, corro a mis alumnos diciéndoles que en la facultad se la pasan hablando de los obreros pero solo como abstracción teórica y que muy pocos los vieron realmente, por no hablar de la posibilidad de compartir el mate con alguno (Llevo 20 años de ventaja a mis alumnos y puedo darme ciertos gustos). En cualquier caso, capta su atención y permite hablarles de Marx y el fetichismo de la mercancía. Karl decía que las mercancías aparecían en el mercado como si vinieran del aire, como si fueran objetos mágicos que (¡oh, maravilla!) se intercambian por dinero por una suerte de mandato divino. Esto, entre otras cosas, permite que no sintamos la contradicción entre publicidades de zapatillas que prometen hacernos libres y exitosos, y las condiciones de semi esclavitud con que fueron hechas en el sudeste asiático. Los que tienen zapatillas Nike o Reebok cruzan las piernas y las meten debajo de los bancos. Los vendedores de Topper o algo más asociado con la explotación laboral local, agradecidos. Sigue leyendo

Más vale…

Según la Real Academia española un “apotegma” es un “Dicho breve y sentencioso”. En mi caso tengo un apotegma que me guía en todo momento y dice así: “Más vale mal hecho que no hecho”.

Imagino a los lectores comenzando a indignarse por lo que acabo de decir, tildándome de “berreta”, “lo’ atamo’ con alambre”, y cosas por el estilo. Sigue leyendo

Tengo un problema con los regalos

Aclaremos en primer lugar que no es un problema omnipresente, pero sí que es recurrente. Digamos que aparece cada vez que recibo un regalo e incluso, tangencialmente, cuando lo hago. El problema se podría resumir de la siguiente manera: la gente cree que no me gustan los regalos recibidos. O al menos eso creo yo que ellos creen.

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Limpiar el baño

Cuando saqué número alto para el servicio militar (sí, soy de la generación pre-soldado Carrasco) mi padre intentó convencerme por todos los medios de que la experiencia me enriquecería no por ser buena si no por ser distinta. No sé cuánto realmente creía en lo que decía y cuánto intentaba solamente darme un poco de ánimo. Sigue leyendo

Hijoputas

A veces no lo reconocemos a primera vista, tal vez porque suele arrancarnos una sonrisa con su picardía antes de que levantemos la guardia. Es, por ejemplo, el pibe que le mete la traba al tonto del grado para que se caiga arriba del barro y después lo carga, o que, de más grande, le roba un ajo a la chola dormida en la calle y que inmediatamente, nos desarma con una sonrisa rápida antes de que lleguemos a indignarnos. Sigue leyendo

Indignado

En mi barrio se vende muy bien la indignación. Sale como loco. Hay al menos tres tipos de indignación: la que se vende parejo por décadas, las que duran 4 años (ocho si hay re-elección) y las puntuales. De estas últimas es difícil tener producción previa porque no se sabe cómo van a ser, pero reciclando algunas viejas se zafa rápido. Ahí se puede vender mucho en muy poco tiempo, pero después se complica. Sigue leyendo