Archivo de la etiqueta: Cuento

El consorcio

Se levanta temprano. Hay mucho por ordenar. Al dirigirse al baño se da cuenta de que no tiene la urgencia habitual por lavarse los dientes, esa que lo fuerza a un lavado ligero para disfrutar el desayuno, complementado con otro, más profundo, a posteriori. Es que hoy – sonríe para sus adentros, mientras piensa – tiene el sabor del triunfo en la boca. El día anterior logró que la Anses le elevara 38 centavos la jubilación luego de 10 años de reclamos. Por supuesto, no se trataba de reclamos espasmódicos como los de un amateur, sino sistemáticos, como los que lleva adelanta un “profesional”, como le gusta a él llamar a los contadores y solo a ellos, aunque no lo reconozca en público. Cada vez que le llega un papel calculado e impreso por una computadora, sospecha alguna falla. Nada supera al lápiz, al papel y a una mirada atenta, conocedora y sistemática. Con los $215,23 que le correspondieron como indemnización pudo comprarle a Rosita una bufanda con unos guantes haciendo juego. Estaba tan orgullosa de él, “no por el dinero, sino porque sabés hacer que las cosas funcionen como debe ser”. Sigue leyendo

Cosas grandes

Estaban en el vestuario, saliendo de la ducha, con la toalla a la cintura y buscando la ropa limpia en el bolso. El aire chorreaba un vapor aromatizado por las emanaciones en pugna del jabón, el sudor, los botines sucios y múltiples desodorantes que se cocinaban en el ambiente caldeado. Sigue leyendo

Las putas de mi barrio

–¡Hola hermoso!–me dijo la puta en tono bajo, estirando su cuello como para acercarse a mi oído mientras pasaba por su lado.

Era la una de la madrugada en una esquina oscura del barrio de Once. Yo recién salía de mi trabajo, donde estaba terminando un sistema, para volver a mi casa. Sigue leyendo

Compartir internet

No soy un experto en el tema, pero hace tiempo que estoy al tanto de que los controles sobre internet viene aumentando por presión de las grandes discográficas, empresas de cine, editoriales y demás que se ganan el champagne con el sudor de sus autores. Si bien no soy informático, trabajo con varios de ellos que me explican durante los almuerzos algunas cuestiones sobre el tema que los obsesiona. Sigue leyendo