Archivo de la etiqueta: Modelos de negocios

El mercado laboral del futuro

(Leer en Cash de Página/12)

Por Esteban Magnani

La tendencia a reemplazar mano de obra humana por robots se está consolidando. Las patentes se han triplicado en la última década y se abrió el debate acerca de su regulación.

Foxconn es una gigantesca empresa china de más de 1,3 millones de empleados, proveedora de grandes transnacionales como Apple, Dell o Sony. Allí se producen algunos de los gadgets más famosos en occidente, sobre todo los iPhone. Las condiciones de trabajo son duras: en 2010 al menos 15 empleados desde los pisos altos del edificio para terminar con sus vidas. El tema generó revuelo en el Primer Mundo, donde recordaron por unos instantes que los productos que consumen y descartan son frecuentemente hechos en pésimas condiciones del otro lado del mundo. La empresa argumentó que la tasa de suicidios promedio es alta en China pero igualmente tomó dos medidas para resolver el problema: por un lado colocó redes en la planta baja que redujeron la cantidad de suicidios concretados y por otro comenzó a comprar robots para remplazar la mano de obra humana. De esa manera también limitaron las posibilidades de huelgas como la que paralizó una planta de casi 80.000 empleados en 2012, la que terminó con 40 heridos. En 2016 la estrategia de largo plazo quedó clara cuando Foxconn sumó la mayor cantidad de robots de una sola vez: 60.000.  Sigue leyendo

Las patas 2.0 de la mentira

(Ver en la revista Acción – solo con suscripción)

Pablo Blasberg

Generar noticias falsas es una nueva fuente de ingresos y capital político que tiene en las redes sociales un campo de acción casi ilimitado. A este fenómeno alude el neologismo «posverdad», considerado como una de las palabras del año 2016.

Por Esteban Magnani
Durante la última campaña presidencial en los Estados Unidos, Donald Trump aseguró que el día del ataque a las torres gemelas en 2001 vio «en Nueva Jersey, miles y miles de personas en las calles festejando mientras el edificio caía». Sus palabras, lanzadas en el calor de un discurso de campaña, generaron una ola de críticas; Trump, lejos de desdecirse, dio más detalles durante una entrevista televisada: la explicación del fenómeno era la «numerosa población árabe» de Nueva Jersey. Fue inútil que el entrevistador insistiera en que la policía negaba semejante manifestación. De más está decir que no existen videos ni otros testimonios verosímiles de tal muestra de regocijo frente a una desgracia nacional. Sigue leyendo

Sin volante

Tesla. La empresa creada en 2003 y especializada en autos eléctricos es una de las líderes en la carrera por lanzar un vehículo autónomo. (Isopix/Rex Shutterstock/Dachary)

(Ver en revista Acción, con suscripción)
La competencia por producir el primer auto capaz de conducirse solo en forma segura enfrenta a las principales empresas automotrices y a compañías surgidas del mundo digital. Riesgos de un desarrollo tecnológico cuya utilidad aún está en debate.
Esteban Magnani
 
En los próximos años las publicidades de automóviles deberán reinventarse. Ya no podrán mostrar unas manos acariciando el volante mientras la mirada atenta del conductor recorre el paisaje abierto; más bien presentarán familias jugando o atentas a una película mientras surcan el espacio en su vehículo. Lo que hasta hace unos años las publicidades llamaban «el placer de manejar» está en vías de transformarse en «el placer de no manejar». Sigue leyendo

Uber sin volante

El modelo de negocios financiado por capitales de Wall Street permite apropiarse de un porcentaje cada vez más significativo del mercado de transporte global. Y van por más: Uber está experimentando con autos que se manejan solos.

“No queremos ser como los taxistas que vinieron antes que nosotros: nosotros recibimos el futuro con los brazos abiertos”, dijo recientemente Travis Kalanick, el CEO de Uber, en una conferencia de prensa en San Francisco. La frase (que en el barrio se denominaría como una “mojada de oreja”) indica que la empresa no solo representa una versión posible del futuro en disputa, sino que sigue pensando en otros futuros, más particularmente en uno que utiliza autos que se manejan solos. Sigue leyendo

De la A a la Z

California. Sede de Google Inc en Mountain View. La empresa está valuada en 500.000 millones de dólares y solo es superada por Apple. (Getty Images)

(Ver en Acción con suscripción)
El imperio Alphabet
Desde satélites o autos voladores, hasta investigaciones para vencer a la muerte: todo es posible en el universo Google. La corporación, que cambió de nombre y no para de diversificar sus inversiones, es hoy un actor de peso en la geopolítica mundial.

El fenómeno Pokémon Go volvió a poner sobre la mesa el vínculo entre Google y el aparato de defensa y de inteligencia de los Estados Unidos. La maraña es intrincada, pero vale la pena repasarla: en algunas notas aparecidas en los últimos meses se recordó que Niantic, la creadora del juego, es una «startup» que surgió de Google. Su director general es John Hanke, quien en 2001 había fundado Keyhole, una empresa especializada en datos geoespaciales. Como consta en el sitio de la CIA, Keyhole recibió inversiones de esa agencia de inteligencia para su proyecto. En 2004, Google adquirió Keyhole y la utilizó como base para el conocido mapa virtual Google Earth, proyecto que dirigió Hanke. Años más tarde, el mismo Hanke formó Niantic, empresa que en 2012 lanzó Ingress, un juego donde cualquier persona puede sumarse desde su celular a una competencia, por controlar la ciudad. Durante la competencia los jugadores envían datos precisos de la geolocalización de lugares de interés de todo el mundo. Esa fue la información que le permitió a Niantic lanzar Pokémon Go (junto con Nintendo y The Pokémon Company) y recopilar aún más datos geolocalizados que incluyen, por ejemplo, fotos de las casas de los jugadores: alcanza con ubicar un Pokémon en algún punto ciego para la tecnología actual y en instantes recibirá fotos del lugar para sus archivos. La información es poder; estas empresas y sus socios lo acumulan en cantidad. Sigue leyendo

Tecnobaba

Cuando te llama por décima vez un proveedor de internet para contarte sobre una oferta irresistible cuando estabas en la otra punta de la casa lavando los platos, querés matar. Sabés que todas las promesas que te susurran al oído se desvanecerán apenas te la pongan (a la promoción). A fuerza de experiencias previas uno se inmuniza frente a esos gestos de amor corporativo. No importa si son bancos, compañías de celulares, candidatos políticos, prepagas, los demoníacos servicios de emergencia médica: solo quieren sacarte algo para no devolvértelo nunca más, a menos que estés dispuesto a pasar mil horas en el teléfono para que te dejen de debitar la plata de la tarjeta. Sigue leyendo

La colaboración como negocio

(Artículo aparecido en el Nro 9 de Review, Revista de Libros.)

Cuando el saber se especializa, crece el volumen total de la cultura. Esta es la ilusión y el consuelo de los especialistas. ¡Lo que sabemos entre todos! ¡Oh, eso es lo que no sabe nadie!” Antonio Machado, Juan de Mairena I

trabajocolaborativo

La cita de Machado sintetiza con exquisitez un problema irresoluble para la humanidad: a medida que crece el volumen acumulado de saberes, resulta más difícil articularlos de manera útil. Así es como el conocimiento se especializa, fragmenta y desconecta: los naturalistas capaces de abarcar todo el mapa de la cultura científica con su mirada se extinguieron irreparablemente en el siglo XIX. Nada queda ya de ellos.
Sin embargo, la utopía de disponer de un saber de múltiples fuentes, coordinado y accesible para todos ha vuelto en las últimas décadas en clave digital gracias a Internet, esa suerte de memoria externa pero cada vez más propia. La posibilidad de sistematizar, compartir, reelaborar y distribuir el conocimiento de forma más democrática es una de las grandes promesas de la red de redes y parte de una utopía tecnológica que resuelve los problemas de la humanidad. Por desgracia, no todos están de acuerdo en que será tan fácil y ven en esa utopía un “solucionismo tecnológico”, tal como lo llama Evgeny Morozov. Según este investigador bielorruso, se está instalando una nueva narrativa que abreva en la lógica del policía bueno y el policía malo: “Wall Street predica la penuria y la austeridad; Silicon Valley exalta la abundancia y la innovación”. Serán los héroes de remeras monocromáticas y jeans quienes resolverán las contradicciones del capitalismo con buenas apps y bases de datos.
¿Qué pasó? El trabajo colaborativo coordinado de la sociedad comenzó a verse como una nueva fuente para revolucionar el mundo de los negocios. Como suele ocurrir, el capital logró inseminar con su propia lógica incluso aquellas alternativas que parecían en condiciones de resolver sus problemas intrínsecos. Es en esta tensión donde se construyen nuevas formas de distribución del conocimiento, pero también de despojo de bienes comunes y apropiación de rentabilidades extraordinarias con inversión reducida. Pero vayamos por partes.

(Ver PDF)

Redes Sociales ¿una democracia a medias?

(Ver nota original en diario Castellanos)

En la jornada de ayer el licenciado Esteban Magnani disertó ante un importante número de estudiantes de la Universidad Nacional de Rafaela. El objetivo del encuentro fue acercar a los estudiantes una mirada diferente de la actualidad en relación con las redes sociales. En esta oportunidad el Lic. Magnani en diálogo con el segmento radial “Nada Personal” de Radio Universidad proyectó “siendo una carrera de medios, me interesa que los estudiantes analicen el panorama actual de los medios de comunicación con las redes sociales”.

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Actualizaciones peligrosas

202-31-actualizaciones_0Cuando Facebook compró Whatsapp a principios de 2014 por 19.000 millones de dólares, muchos se preguntaron por qué valía tanto: la aplicación del telefonito verde tenía cerca de 450 millones de usuarios, pero no generaba casi ningún ingreso y carecía de un modelo de negocios claro. Todo indicaba que Facebook buscaba neutralizar el crecimiento de Whatsapp y dejar espacio para su propio servicio de mensajería. Sin embargo, para sorpresa y sospecha de todos, Facebook prometió mantener la independencia y privacidad de Whatsapp. Pero en agosto último llegó el sinceramiento: tras una nueva actualización, la aplicación avisa a quien se tome el trabajo de leerlo que comenzará a compartir información del usuario con Facebook a menos que uno desmarque esa opción. Junto con la actualización, Whatsapp advirtió que no compartirá (por ahora) los números de teléfono con empresas y mantendrá un servicio de encriptación que garantiza la privacidad de los mensajes: según dicen, solo quieren usar los datos para reducir el spam y mejorar sus publicidades. Mientras tanto el Messenger de Facebook alcanzó los 1.000 millones de usuarios. ¿19.000 millones bien gastados?