Archivo de la etiqueta: Opinión

Entrevista de imryt de México

(Ir a la entrevista: a partir del minuto 38’55”)
En esta ocasión tenemos una entrevista con el desaparecido escritor cubano Eliseo Alberto, a quien se acaba de reeditar su obra Esther en algún lugar bajo el sello Alfaguara. Charlamos con la escritora Alma Karla Sandoval, que habla de los vasos comunicantes entre literatura y feminismo. También tenemos una conversación con Esteban Magnani, periodista argentino, que analiza los efectos sociales de las nuevas tecnologías, internet y algoritmos.

¿Con la democracia se investiga?

(Ver nota en Voces en el Fénix)

El desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestro país desde el retorno de la democracia oscila entre dos modelos, uno soberano y que busca un desarrollo propio, y otro que busca insertarse en la economía global de forma subalterna aprovechando las ventajas comparativas de algunos de sus recursos naturales. Alcanzar el horizonte del primero de ellos requiere una educación sostenida y amplia que explote el potencial humano, para poder dar respuestas concretas a problemáticas locales mejorando la calidad de vida del país. Esa sigue siendo una deuda pendiente.

Durante la campaña electoral de 1983 el candidato radical a la presidencia, Raúl Alfonsín, dijo una frase que refleja la enorme expectativa social por el fin de la dictadura militar y la llegada de las elecciones: “Con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura”. Esa sentencia llena de esperanza y luego repetida hasta el hartazgo –¿hasta vaciarla de contenido?– señalaba que finalmente la Argentina había encontrado la llave maestra que resolvería todo lo demás. Con el tiempo, muchos argentinos comprendimos que no era tan simple y quedó la duda de si Alfonsín tenía una ingenuidad impropia de un político de su trayectoria o se montaba sobre la ola de entusiasmo popular para llegar a la presidencia con la mayor fuerza posible. En realidad, el recorte dejaba afuera la parte más política del discurso de Alfonsín que seguía así: “…no necesitamos nada más, que nos dejen de mandonear, que nos deje de manejar la patria financiera, que nos dejen de manejar minorías agresivas, totalitarias, inescrupulosas que por falta de votos buscan las botas para manejar al pueblo argentino”. Con la segunda parte se completa la imagen de un Alfonsín menos ingenuo, capaz de reconocer las escolleras de las estructuras de poder, dispuestas a romper la ola de entusiasmo de la primavera democrática. La historia (ese recorte nunca neutral que usa una tijera sintomática) recogió la primera parte, la más simple, como si quisiera convencernos de que la democracia es un paquete cerrado que se toma o se deja, no un espacio de disputa donde el voto universal es solo la primera trinchera. Sigue leyendo

Facebook en el Estado

Esteban Magnani advierte que el hecho de que el Estado argentino analice la posibilidad de hacer circular su agenda, datos estadísticos, proyectos de inversión o decisiones por datacenters del país del norte sería peligroso y un paso atrás en materia de soberanía digital.
(Ver nota en Página/12)
En los últimos años desde ciudades como Munich o países como India o China, comenzaron a rechazar el uso de sistemas operativos y otras herramientas informáticas sobre las que no tenían control. Las razones eran, sobre todo, de seguridad: sistemas como Windows no revelan su código, es decir, cómo funcionan, y resulta casi imposible saber qué hacen realmente con la información que uno ingresa en ellos. Lo mismo puede decirse de otras herramientas, sobre todo las que se basan en “la nube”, ese lugar supuestamente “etéreo” pero que es, simplemente, la computadora de otra persona. Medidas de seguridad básicas o de simple sentido común indican que la información estatal es sensible y, por lo tanto, debe circular por canales propios, seguros y evitar herramientas privadas cuyo circuito no se controla. Existen normativas en ese sentido aunque, cabe reconocerlo, no pocos trabajadores del Estado, sin medir consecuencias, utilizan herramientas privadas por razones prácticas. Sigue leyendo

El precio de la soberanía

(Ver nota en Página/12)
LA VENTANA › MEDIOS Y COMUNICACION


Esteban Magnani reflexiona sobre los consumos vía Internet y las contradicciones que ello plantea, subrayando la necesidad de iniciativas del Estado para impulsar medios online que amplíen el acceso y la diversidad.

Por Esteban Magnani *

A principios de octubre el Banco Central anunció que durante el primer semestre de 2015 autorizó la salida de U$S 4197 millones en concepto de turismo. Sin embargo, según calculó la Asociación Argentina Agencias de Viajes y Turismo, al desglosar este concepto se veía que U$S 2138 millones, poco más de la mitad, salieron por compras con tarjeta de crédito de servicios online en el exterior: desde vidas para jueguitos como Candy Crush a servicios como Netflix. Sigue leyendo

La falacia naturalista

(Leer nota en Página/12)
Falsos argumentos y sentido común

El sentido común es una construcción social que los seres humanos elaboran a través del tiempo y en contextos específicos. Desde esta perspectiva, la falacia naturalista se perfila como argumento válido cada vez que asocia lo natural con “lo bueno” y selecciona comportamientos animales como si pudieran servir de ejemplo para el hombre. Sigue leyendo

¿Para qué lo vas a usar?

(Ver en Tiempo Argentino)
Aunque el marketing exacerbe la adicción a la novedad, es posible valorar los adelantos tecnológicos desde otra perspectiva.

Por: Esteban Magnani

Tengo un amigo geógrafo al que una vez le pregunté, para molestar, cuál es la capital de Madagascar. Cuando respondió que no sabía, le expresé mis dudas acerca de su dedicación y rigor en la facultad. Como licenciado en Ciencias de la Comunicación, cuyo campo de conocimiento específico nadie conoce (ni siquiera los comunicadores), es fácil darse esos gustos. Sin embargo, las cosas cambiaron para mí: desde que salgo en la TV Pública hablando de tecnología, distintas personas se me acercan para preguntarme cuándo llega el S5 o si existe un antivirus para el Nokia no sé cuánto. Adivino la expresión de desilusión contenida, casi horror, que atraviesa a mis interlocutores al contestarles que no tengo idea. No me atrevo a decir que ni siquiera me interesa conocer la respuesta, probablemente me considerarían un fraude. Sigue leyendo

Consumo: los autos nos están pisando y no nos damos cuenta

Por Esteban Magnani y Pablo Bianchi
(Leer en elpuercoespín)

¿Quién detiene una fiesta avisando que mañana cundirá la resaca mientras la gente baila y queda alcohol en la heladera? El aguafiestas que lo haga sufrirá el escarnio público, pero difícilmente logre su objetivo. Algo así es lo que ocurre en la fiesta de consumo que vive una parte del planeta y que, en el mejor de los casos, invita al resto a sumarse. La resaca llegará, inevitablemente, pero mientras tanto… ¡bailemos!

Probablemente la principal dificultad para detener la fiesta es que buena parte de las consecuencias de nuestro accionar está oculta bajo capas y capas de conductas cotidianas, ritos culturales que transforman situaciones tan obvias e incuestionables como la salida del sol. Veamos algunas. Sigue leyendo